Duelo y pérdidas

Terapia para el duelo y la pérdida

Después de una pérdida importante, la vida sigue pidiendo normalidad antes de que uno esté preparado. La terapia puede ofrecerte un espacio donde hablar de lo que ha ocurrido con el tiempo y el respeto que necesita.

Ramas secas en un jarrón de cerámica sobre una consola de madera con luz cálida

Lo que puede aparecer

Cómo puede manifestarse un proceso de duelo

Cada duelo tiene su propio recorrido, y lo que aparece en uno no tiene por qué aparecer en otro.

Durante un duelo pueden convivir emociones que parecen contradictorias: tristeza, rabia, culpa, miedo, confusión y, en algunos casos, también alivio. Que aparezcan juntas no significa que algo esté mal.

A veces se nota en la sensación de vacío, en los recuerdos que llegan sin avisar, en rutinas que ya no encajan igual o en la dificultad para concentrarse en cosas que antes eran automáticas. También hay momentos de aparente normalidad, y después días en los que la pérdida vuelve a hacerse muy presente.

No existe una única manera correcta de vivir un duelo, ni una secuencia de etapas que haya que ir cumpliendo. Lo que sí suele ayudar es no tener que atravesarlo en soledad ni con la exigencia de estar bien antes de tiempo.

El vínculo

Dar espacio a lo que significa la pérdida

Un duelo no habla solo de una ausencia: habla de un vínculo. De lo que esa persona o esa etapa significaba, de lo que se compartió, de lo que quedó pendiente y de todo lo que cambia en la vida cotidiana cuando ya no está.

Por eso el trabajo no consiste en olvidar, pasar página ni cerrar nada. Consiste en poder mirar lo que ha ocurrido, dar lugar a los recuerdos y acompañar la adaptación progresiva a una vida que ya es distinta.

A veces eso también implica sostener con calma la presión del entorno: los plazos que otras personas dan por buenos no tienen que ser los tuyos.

También escribí sobre cómo afrontar un duelo sin exigirse dejar atrás lo perdido

Un buen momento

Cuándo puede ser útil pedir ayuda

La mayoría de los duelos se atraviesan sin necesidad de terapia, con el propio tiempo y el apoyo de las personas cercanas. Sentir dolor tras una pérdida no es un problema que haya que tratar.

Hay situaciones en las que contar con acompañamiento puede aliviar: cuando el dolor se mantiene igual de intenso pasado mucho tiempo, cuando no encuentras con quién hablar de lo que ha pasado, cuando la culpa o la rabia ocupan casi todo el espacio, cuando la pérdida ha sido repentina o difícil de asimilar, o cuando sostener la vida cotidiana se ha vuelto muy cuesta arriba.

También es motivo suficiente querer entender lo que estás viviendo, sin que nada de esto esté ocurriendo. No hace falta justificar la necesidad de un espacio propio.

Qué podemos trabajar

¿Cómo puede ayudarte la terapia durante un duelo?

Cada proceso es distinto y se plantea contigo. Estos son algunos de los objetivos que pueden aparecer, sin que todos tengan que estar presentes en tu caso.

Tener un espacio para expresar

Poder hablar de la pérdida sin medir las palabras ni cuidar la reacción de quien escucha.

Comprender tus propias reacciones

Entender por qué aparecen ciertas emociones o sensaciones, incluso las que resultan desconcertantes.

Trabajar la culpa cuando aparece

Mirar con cuidado esos pensamientos sobre lo que se hizo, lo que no se dijo o lo que se podría haber evitado.

Adaptarse progresivamente a los cambios

Una pérdida cambia rutinas, roles y planes. Ese ajuste lleva tiempo y no siempre avanza de forma lineal.

Cuidar tus necesidades

Atender el descanso, el cuerpo y los apoyos disponibles, que en estos momentos suelen quedar en último lugar.

Integrar los recuerdos

Que recordar deje de ser solo dolor y pueda ir haciendo sitio también a lo que ese vínculo aportó.

Mantener el vínculo de forma simbólica

Cuando resulta significativo, buscar formas propias de seguir teniendo presente a esa persona.

Recuperar áreas importantes de tu vida

Volver poco a poco a actividades, relaciones y proyectos, sin la exigencia de estar bien antes de tiempo.

Enfoque

Mi forma de trabajar

Soy Álvaro Arencibia, Psicólogo General Sanitario (Col. P-03326). Trabajo desde una perspectiva humanista e integradora, centrada en la persona: primero entender tu historia, el vínculo y las circunstancias de la pérdida, y después decidir contigo cómo continuar.

En un duelo eso significa especialmente respetar el ritmo: no hay prisa, ni una forma correcta de contarlo. Cuando resulten adecuadas, incorporamos herramientas apoyadas en la evidencia, siempre a partir de lo que tú necesites.

Puedes conocer más sobre mi enfoque y formación

Otras áreas

En algunos momentos del duelo el malestar se parece mucho a un ánimo bajo sostenido, y merece la pena mirarlo con calma. Puedes ver también todas las áreas de trabajo.

Modalidad

Terapia online o presencial

Acompaño a personas adultas y adolescentes en dos formatos: online por videollamada, desde cualquier lugar de España, y presencial en la consulta de la zona de Mesa y López, en Las Palmas de Gran Canaria. Las sesiones duran aproximadamente una hora.

En un momento así, no tener que desplazarte ni recomponerte antes de volver a la calle puede facilitar las cosas. Si prefieres el encuentro presencial, también es posible; lo vemos juntos al empezar.

Solo hace falta una conexión estable, un dispositivo con cámara y un rato en el que puedas tener intimidad. Si tienes dudas sobre si este formato encaja contigo, puedes escribirme antes de reservar.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales antes de empezar

¿Cuándo es recomendable pedir ayuda durante un duelo?

No existe un momento único. Puede ser útil cuando el malestar se mantiene de una forma que resulta difícil de sostener, cuando afecta de manera importante al descanso, al trabajo o a las relaciones, o simplemente cuando sientes que necesitas un espacio propio para hablar de la pérdida.

¿Es normal seguir sintiendo tristeza después de mucho tiempo?

Que la tristeza siga apareciendo tiempo después no significa por sí mismo que algo vaya mal. Los duelos no siguen una línea recta: hay periodos más tranquilos y momentos en los que la pérdida vuelve a hacerse presente, a veces por fechas, lugares o detalles cotidianos.

¿Existe una duración normal para un duelo?

No hay un plazo estándar ni etapas que haya que cumplir en un orden concreto. Cada duelo depende del vínculo, de las circunstancias de la pérdida, del momento vital y de los apoyos con los que cuenta cada persona.

¿La terapia busca que deje de pensar en la persona que he perdido?

No. El objetivo no es olvidar, pasar página ni cerrar la pérdida cuanto antes. El trabajo va más en la dirección de dar espacio a lo que significó ese vínculo y encontrar formas de seguir viviendo con ello.

¿Puedo acudir aunque la pérdida haya ocurrido hace tiempo?

Sí. Es frecuente pedir ayuda meses o años después, a veces cuando aparece un cambio vital o cuando el entorno ya da por hecho que todo debería estar resuelto. No hay un momento tarde para hablar de una pérdida.

¿Se acompañan también duelos que no son por fallecimiento?

Sí. También hay procesos de duelo ante separaciones, cambios importantes de vida, pérdidas de salud o proyectos que no han podido seguir adelante. El trabajo se adapta a lo que ha significado esa pérdida para ti.

¿Puedo realizar las sesiones online desde cualquier lugar de España?

Sí. Trabajo con personas adultas y adolescentes en formato online por videollamada, desde cualquier lugar de España.

¿Dónde se realizan las sesiones presenciales?

En la consulta de la zona de Mesa y López, en Las Palmas de Gran Canaria. Al reservar o escribirme te confirmo la dirección concreta y los horarios disponibles.

Si necesitas un lugar donde hablar de tu pérdida

No hace falta tenerlo ordenado ni saber por dónde empezar. Puedes reservar una primera sesión y hablamos con calma, al ritmo que necesites.