Comprender cómo se ha construido tu imagen de ti
Mirar con calma qué experiencias, mensajes y vínculos han ido dando forma a la manera en la que te ves hoy.
Autoestima
Tener dificultades con la autoestima no es simplemente «quererse poco». Suele notarse en cómo te hablas, en cómo interpretas los errores, en tus relaciones, en los límites que puedes o no sostener y en cuánto necesitas la aprobación de los demás.

Lo que puede estar ocurriendo
A veces aparece como la sensación de que nunca es suficiente: haces las cosas bien, pero cuesta reconocerlo, y lo que sí queda grabado es lo que falló. Otras veces se parece más a una comparación continua, casi automática, con personas que parecen tenerlo más claro.
También puede notarse en el miedo a equivocarse, en una crítica interna que no se apaga, en la autoexigencia constante o en la necesidad de que los demás aprueben lo que haces para sentir que está bien.
Sobre esa exigencia que nunca da nada por suficiente escribí un artículo aquí
Nada de esto es una lista que haya que cumplir ni un diagnóstico. Son formas distintas en las que un error deja de ser un hecho concreto y empieza a parecer que dice algo sobre tu valor.
Una idea previa
Trabajar la autoestima no significa eliminar todas las inseguridades ni aprender a pensar en positivo de forma constante. Las dudas sobre uno mismo forman parte de la experiencia humana y aparecen también en personas que se tratan con respeto.
El trabajo va más en la dirección del autoconocimiento: entender de dónde viene tu forma de mirarte, qué necesidades quedan desatendidas, qué valores te importan y qué límites necesitas para cuidarte.
Desde ahí es posible construir un autoconcepto más flexible, con espacio para la aceptación y para una autocompasión que no tiene nada que ver con la indulgencia, sino con dejar de tratarte peor de como tratarías a alguien a quien quieres.
Qué podemos trabajar
Cada proceso es distinto, pero estos son algunos de los objetivos que suelen aparecer cuando trabajamos la autoestima. No todos tienen que estar presentes en el tuyo.
Mirar con calma qué experiencias, mensajes y vínculos han ido dando forma a la manera en la que te ves hoy.
Observar cómo aparece esa voz interna exigente, en qué momentos se activa y qué efecto tiene en tus decisiones.
Poner atención a lo que necesitas y no solo a lo que se espera de ti, algo que a menudo queda en segundo plano.
Explorar qué dificulta decir no o sostener una posición propia, y cómo hacerlo sin la sensación de estar fallando a alguien.
Cuestionar la idea de que el valor personal depende de rendir, agradar o no equivocarse nunca.
Que un fallo pueda ser un hecho concreto y no una conclusión sobre quién eres.
Comprender qué sostiene ese hábito de medirse con otras personas y qué necesita menos espacio en tu día a día.
Ir construyendo una forma de tratarte más amable, especialmente en los momentos difíciles.
Enfoque
Soy Álvaro Arencibia, Psicólogo General Sanitario (Col. P-03326). Trabajo desde una perspectiva humanista e integradora, centrada en la persona: primero entender tu historia y tu contexto, y después decidir contigo cómo abordar lo que te ocurre.
Eso significa un espacio sin juicio, un ritmo que puedas sostener y el uso de herramientas apoyadas en la evidencia cuando resulten adecuadas para ti y para tu momento.
Otras áreas
La forma en la que te miras suele estar conectada con otras cosas: a veces con una ansiedad sostenida por la autoexigencia, y a veces con un ánimo bajo que hace que todo pese más. Puedes ver todas las áreas de trabajo.
Modalidad
Atiendo a personas adultas y adolescentes en dos formatos: online por videollamada, desde cualquier lugar de España, y presencial en la consulta de la zona de Mesa y López, en Las Palmas de Gran Canaria. Las sesiones duran aproximadamente una hora.
Hablar de cómo te ves y de lo que te exiges no siempre es fácil, y para algunas personas hacerlo desde su propio espacio ayuda a empezar con menos tensión. Otras prefieren la consulta presencial. Cualquiera de las dos opciones es válida.
Solo hace falta una conexión estable, un dispositivo con cámara y un rato en el que puedas tener intimidad. Si tienes dudas sobre si este formato encaja contigo, puedes escribirme antes de reservar.
Preguntas frecuentes
No. Muchas personas llegan porque notan una autocrítica constante, dificultad para reconocer lo que hacen bien o inseguridad en determinadas áreas de su vida, sin sentir que estén en un punto extremo. No hace falta esperar a que la situación empeore para pedir ayuda.
Sí, es uno de los motivos de consulta más frecuentes. En terapia puede explorarse en qué contextos aparece, con qué historia se relaciona y qué necesidades hay detrás, para ir construyendo una forma distinta de sostenerte en esas situaciones.
La comparación suele cumplir alguna función: intentar saber si estamos haciéndolo bien, buscar referencias o anticipar el juicio de otras personas. Comprender qué papel cumple en tu caso concreto ayuda más que intentar dejar de compararse por voluntad.
No. No se trata de sustituir pensamientos por otros más agradables ni de forzar una mirada optimista. El trabajo va más en la dirección de comprender de dónde viene esa forma de mirarte y construir un autoconcepto más flexible y realista.
Sí, atiendo a personas adultas y adolescentes. En el caso de adolescentes, se valora previamente con la familia qué formato resulta más adecuado para su situación.
Habitualmente se empieza con una frecuencia semanal o quincenal, con sesiones de aproximadamente una hora, y se ajusta según el momento del proceso. No hay un número de sesiones fijo.
Sí. Las sesiones online se realizan por videollamada desde cualquier lugar de España. La consulta presencial está en la zona de Mesa y López, en Las Palmas de Gran Canaria.
No hace falta tenerlo ordenado ni saber explicarlo bien para empezar. Puedes reservar una primera sesión y hablamos con calma de lo que estás viviendo.